Capitulo I

Capitulo I
Tengo hambre y malas intenciones. 
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Empezare diciéndoles la verdad, esa noche tenía mucha hambre y malas intenciones. La pizza se había acabado y tenía un gran vaso de refresco de naranja junto a la laptop mientras revisaba Facebook con esa expresión de cerebro muerto que ponemos cuando hemos pasado más de 20 horas en la computadora que te convierten en un troll: solo existes para joder a los demás.

Ahora, volvamos al presente, esa persona que ven corriendo a lo lejos… si, esa que va sin pantalones. Pues esa soy yo. ¿Qué cosa tan rara no? Como sea, mi vida cambio por culpa de esos lapsos donde actúas y luego te dices “¿Qué carajos hice?” pues yo sí sé que hice y vaya que fue estúpido. ¡Ah! ¿Qué quiénes son esos que corren tras de mí? Aquí es donde empieza todo…

Como les dije, tenía hambre y mi vida giraba entorno a los monitores. Me levante de la silla para ir por hielo. A nadie le gusta el refresco caliente ¿no? Mientras que revisaba el celular. Mi trabajo requería concentración… a veces. Disculpen si me rió, es que estoy hablando muy en serio. Así fue como esa idea estúpida apareció, entre esos emails de contactos que había conocido en uno de esos canales de chat sin avatar que tienen el fondo negro; ya saben, de esos que siempre salen en las películas de hackers.
Era el email de un tipo que decía recordarme por unos trabajos que yo le había ayudado hacer. Obviamente no tenía idea de que hablaba pero siempre pasa que las malas ideas son las que menos evaluamos y por simple ocio le respondí afirmando, mintiéndole sobre que lo recordaba con todas esas cosas que dices cuando te envían un email saludando. Lo que yo no sabía era que iba a terminar conociéndo o ayudándolo de verdad, ni si quiera recordaba de que hablaba el pero se notaba agradecido siempre. Esa misma semana, misteriosamente un paquete llego a mi puerta.
–Ya voy, ¡ya voy! –no debí ir. Definitivamente no debí ir.
–Gracias… –sacudía la caja pero el mensajero no había terminado de irse cuando dos autos negros irrumpieron en el patio y varios desconocidos armados me amenazaban. ¿Que por qué? Solo decían que yo sabía. Como todo malo es cobarde aquí fue donde empecé a correr con el paquete…
Lástima que la noche anterior había decidido dormir sin pantalones.

1 comentario:

  1. es muy gracioso la forma la personalidad del personaje le pone ese toque de gracia, me gusto la parte donde corre con el paquete y duerme sin ropa xD

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