Capitulo II - Parte 2 (Necesitare terapia después de esto)

Capitulo II - Parte 2
Necesitare terapia después de esto
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Casi lanzo el paquete a la cloaca.
Me había tomado más de 7 horas salir de mi escondite. Volvía a mi casa, al menos ya era de noche y los ladrones no se me acercarían… es decir, quien en su sano juicio se acerca a un tipo en ropa interior que va a la madrugada por la calle con olor a rata muerta? Aunque no lo crean, mi suculento trasero detuvo a dos enfermos preguntándome por la tarifa pero obviamente les respondí:
- Soy policía
Huían antes de enfrentarse a la posibilidad de ir presos. Es divertido cuando hay pendejos capaces de creer las mentiras pero ustedes y yo sabemos que eso es lo que me dejo así como estoy.

Volví a casa, porque claro… ningún lugar más seguro que el lugar donde me trataron de matar hace menos de un día. Lo sé, soy un total genio. Lance el paquete en el sofá y pase directo a la cocina, moría de hambre. Tome mi sagrado refresco de naranja antes de subir a darme un merecido baño.
No sé ustedes pero cuando estoy en la ducha las cosas vienen a mi como epifanías, veo todo tan claro como las tetas de mi vecina cuando sale a correr. Permiso, en la ducha, pensar en mi vecina… esta parte no es apta para ser contada.

Relajado, limpio y ahora sentado frente a un sándwich de tres pisos con tocino, carne y pollo,  la vida volvió a llamarme. Esta vez, una cancioncita súper familiar me hizo soltar ese bocadillo… ¿han visto la película “the calling”? ese puto tono tétrico que te mata de la tensión solo escucharlo? Ese mismo.
 Mire el paquete en el sofá, el cartón dejaba translucir la pantalla del celular que sonaba.

- Ni pendejo contesto esa mierda.
Me dije en voz alta solo que entonces dejo de sonar. En uno de esos momentos de lucidez mental, tome el paquete y lo deje en la basura.

- Nope nope nope, so nope.
Me repetía para olvidar eso, solo necesitaba pensar en ese sándwich y quizá en la amiga de mi vecina que también estaba como le daba la gana. Que deliciosa era la vida, ser carnívoro era lo mejor del--- CRASH, PUM…

- ME LLEVA LA MALDITA MAMÁ DE TARZAN

Casi lloro, un infortunado giro que llevo a la muerte a un inocente… ¡Mi sándwich! Estaba por todo el mesón de la cocina por culpa de un ladrillo que habían lanzado a la ventana. El tocino quedo en mis manos como la sangre de una víctima que no merecía otro destino que ser devorado pero ¡ni una mordida! Volví mi entristecida mirada húmeda, cargada de tristeza y luto a ese ladrillo. Tenía un papel atado… totalmente despreocupado más que acongojado por el luto de mi bocadillo de amanecer, leí la nota.
“Revisa tu email”
Fruncí el ceño.
-Ay no…
Fui a la computadora, además de las mil notificaciones de Steam por los malditos descuentos de temporada. Me di cuenta que tenía un nuevo mensaje… Dude. No leeré esto, seguro la CIA dejo cámaras aquí. Pensé mirando alrededor con esa leve paranoia. Si, leve nada más.

Me quede mirando la pantalla un largo rato. Mire alrededor, no había daños en mi casa y nadie había regresado a perseguirme de nuevo. Me rasque la barbilla donde el vello facial ya era presente, mis ojos grises miraron a la cocina; allá había dejado el paquete en la papelera. Volví a ver el monitor.

- Que rayos…

Y leí ese email pensando en que seguro era una disculpa. Seguro. Seguramente.
“ Me alegra que no entregaras el paquete, ahora necesito que saques el celular y estés atento a las instrucciones siguientes. Ya hemos movido a tu madre también a tu hermana; tu casa no es segura quizá lo parezca pero volverán cuando menos lo esperes… Te llamaremos.Nota: No revises el contenido de los sobres.”
Me quede en blanco, no pensé en los sobres o el celular que decía el email pues como buen hombre que soy me enfoque en una sola cosa: ¿Cómo sabían que tenía hermana? ¡¿Dónde carajos se habían llevado a mi madre?! Abrí Skype y llame varias veces a ambas. Ninguna salía online. Ni si quiera mi hermana que nunca dejaba de estar en verde… fui al teléfono, marque nervioso el teléfono celular. Apagados los dos. Cuando marque al teléfono fijo de mi madre solo conseguí el tono de la operadora. Todo era una locura. Trate de ser optimista.. Claro, seguro se había quedado sin electricidad o algo así… Llame a la residencia donde vivía mi hermana; era una universitaria que vivía en el campus con varias compañeras unos cuantos condados lejos de mí.

- ¿Quién? No señor, aquí ninguna de nosotras se llama así… ¿Esta seguro que ese es su nombre?

Jamás pensé que un día dudaría de saber el nombre de mi propia hermana.

Capitulo II

Capitulo II - Parte 1
Lección sin numero: Las persecuciones SON REALES. 

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¿Dónde me había quedado?
Ah si, en la parte donde corría por mi vida sosteniendo un paquete que quien sabe que rayos contenía!
Aquel día cuando respondí ese inocente email no pensé que se convertiría en la más absurda persecución que hubieran imaginado, es decir, yo leo mis comics de deadpool y me rio mucho viendo películas de acción con bajo presupuesto pero ¿esto? Solo pude imaginarme lo ridículo que se veía mi bóxer de sailor moon mientras saltaba esa cerca tratando de salvar mi vida. 

Agitado, escondido en un callejón al fin esos maleantes siguieron de largo. Realmente me iba a cagar encima cuando pasaron tan cerca de donde me había escondido. Que miedo. Pero… debí tener más miedo a esa caja que estaba sosteniendo. Se podrán imaginar que mi enorme intelecto cultivado por toda la sabiduría de internet me decía “abre el paquete, ábrelo” pero no soy tan pendejo, deje ese paquete tranquilo y me quede escondido por el resto del día en ese lugar. No es que tuviera nada mejor que hacer.

Los últimos meses habían sido catastróficos. En un ataque de locura, renuncie a mi trabajo de una manera poco amigable…
- MALDITOS TODOS, ME VOY A SER FELIZ ¡LEJOS DE ESTE INMUNDO LUGAR! ¡VICTIMAS DEL SISTEMA! ¡NOS VEMOS EN EL CLUB DE LA PELEA!

Sumen a esa despedida, una puerta que abrí de una patada y también unas horas en la policía por disturbios en propiedad privada. Supongo que me propase cuando le orine el escritorio al CEO de la empresa pero no me arrepiento de nada. En fin, luego de eso mi madre me llamo para decirme que mi perro había muerto también perdí varias partidas de LOL esa noche… Todo fue de mal en peor hasta que un día decidí que no valía la pena así que el paso siguiente fue dejarme consumir por esa rutina maravillosa en frente del pc que ya les había contado.

Ah, divago… Mejor vamos a ese punto de la historia donde ese desconocido me contacto: Como les había dicho, respondí fingiendo que le conocía. Toda esa conversación por email se torno muy personal de un momento a otro pues mis datos falsos resultaron serle agradables y el tipo no se leía tan mal del otro lado. Me termino cayendo bien el desgraciado. Un día, entre esos días normales donde hacia la fila en el supermercado… recibo un email de este desconocido que ya era como mi amigo o algo así, no se ya; el email decía lo siguiente:
“Voy a necesitar que me des apoyo, no voy aceptar un no por respuesta. Tenemos que concretar los detalles de las transacciones y no podemos esperar más. ¿Te montas al tren o te quedas? “
Siempre había usado un lenguaje breve, cargado de esas complejas estupideces de espías para no hablar exactamente de algo que yo tampoco sabía. En ese punto puse el freno a ese “tren”

“Mira amigo, te mentí… Solo soy un troll, creo que ya me estas cayendo bien y por eso vamos a dejarlo hasta aquí porque se que segurito me odias por esta bromita pesada. Fueron divertidas las charlas, ojala consigas a quien buscas y todo eso pero ya no te voy a seguir más la corriente.”
Me había aburrido la verdad, mentir por internet no es tan entretenido cuando te empieza a caer bien la otra persona o cuando son personas y no niños con acceso a internet. Este desgraciado se veía como una persona hasta decente. Pensé en aquel momento. EHH EHH error. Grave error. 

“Lo sé. Sé que no eres mi contacto pero esto puede interesarte. Hay dinero fácil, vas a pasarla bien. Lo aseguro, no es un tren aburrido ¿Te subes? “
Malditos sean los dioses del ocio y mi maldita costumbre de no pensar las consecuencias de nada. 
“LOL. Me subo con los juegos de azar y mujerzuelas” 
“Perfecto. Ya tengo tu dirección. Bienvenido a la carrera ;) ”
Desde ese día, mi rutina frente al computador cambiaría. Correría, terminaría aquí escondido donde estoy con una rata muerta a mi lado y una gotera mezclándose con mi sudor frío causado por el temor cuando los matones de traje pasaran tan cerca de mí. Luego, horas después seguiría aquí escondido y drogado por el mal olor de la basura de la que me había rodeado. 

Capitulo I

Capitulo I
Tengo hambre y malas intenciones. 
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Empezare diciéndoles la verdad, esa noche tenía mucha hambre y malas intenciones. La pizza se había acabado y tenía un gran vaso de refresco de naranja junto a la laptop mientras revisaba Facebook con esa expresión de cerebro muerto que ponemos cuando hemos pasado más de 20 horas en la computadora que te convierten en un troll: solo existes para joder a los demás.

Ahora, volvamos al presente, esa persona que ven corriendo a lo lejos… si, esa que va sin pantalones. Pues esa soy yo. ¿Qué cosa tan rara no? Como sea, mi vida cambio por culpa de esos lapsos donde actúas y luego te dices “¿Qué carajos hice?” pues yo sí sé que hice y vaya que fue estúpido. ¡Ah! ¿Qué quiénes son esos que corren tras de mí? Aquí es donde empieza todo…

Como les dije, tenía hambre y mi vida giraba entorno a los monitores. Me levante de la silla para ir por hielo. A nadie le gusta el refresco caliente ¿no? Mientras que revisaba el celular. Mi trabajo requería concentración… a veces. Disculpen si me rió, es que estoy hablando muy en serio. Así fue como esa idea estúpida apareció, entre esos emails de contactos que había conocido en uno de esos canales de chat sin avatar que tienen el fondo negro; ya saben, de esos que siempre salen en las películas de hackers.
Era el email de un tipo que decía recordarme por unos trabajos que yo le había ayudado hacer. Obviamente no tenía idea de que hablaba pero siempre pasa que las malas ideas son las que menos evaluamos y por simple ocio le respondí afirmando, mintiéndole sobre que lo recordaba con todas esas cosas que dices cuando te envían un email saludando. Lo que yo no sabía era que iba a terminar conociéndo o ayudándolo de verdad, ni si quiera recordaba de que hablaba el pero se notaba agradecido siempre. Esa misma semana, misteriosamente un paquete llego a mi puerta.
–Ya voy, ¡ya voy! –no debí ir. Definitivamente no debí ir.
–Gracias… –sacudía la caja pero el mensajero no había terminado de irse cuando dos autos negros irrumpieron en el patio y varios desconocidos armados me amenazaban. ¿Que por qué? Solo decían que yo sabía. Como todo malo es cobarde aquí fue donde empecé a correr con el paquete…
Lástima que la noche anterior había decidido dormir sin pantalones.