Conejos Mostaza

- ¡Corre!
Grito mientras miraba por encima de su hombro, la explosión estruendosa dejaba una nube de polvo blanco que les alcanzaba rápidamente pero su paso apresurado lograba mantenerlas a salvo hasta subir una loma de verde césped alto.
Agitadas, ambas miraron atrás y el espacio que se perdía en esa nube de polvo les quitaba el aliento, una de ellas apoyada en sus rodillas trataba de recuperar el aliento mientras la otra erguida volvía poco a poco a su ritmo respiratorio habitual. Sonrió, Marian sonrió levantando el rostro y dejándose caer cara arriba se cubrió el rostro con el brazo. Su compañera sonrió de lado y se sentó sin alejar la mirada de aquel lugar que la tenía abstraída.
- No puedo creer que lo hicimos.
- Yo si. Te dije que lo haríamos. -Dio un golpe con el pie al pie de su amiga.- Pero tu fe es como un conejo mostaza.
- ¿Un conejo mostaza?
Asintió viéndola de reojo.
- ¡Nunca entiendo tus metáforas!
Se sonrió y volvió a ver al frente. - Un conejo mostaza, el piensa que es de algún otro color pero quienes lo ven realmente se dan cuenta que es mostaza como la salsa para un hot dog.
Marian parpadeo y alejo el brazo de su rostro.- Estas muy loca, es muy difícil entenderte-dijo riendo divertida y cansada.
-No es necesario que me entiendas para que sea cierto.

Texto para el cumpleaños de Natalia. 2014.