Delimitación amarilla

TITULO: DELIMITACIÓN AMARILLA

PERSONAJES: 
Anette, personaje original 


TIPO DE TEXTO: 
Texto corto, narrativo en formato introspectivo.

POR: 
Génesis Finol
07 de AGOSTO del 2013
Era tiempo de la raza mas peligrosa entonces. Tiempo de humanos gigantes, de seres pensantes que no razonaban sino que buscaban el puro placer. Era hedonista eso...
- ¿No te parece?
- Eres rara más bien.  [...]

***

El metro siempre se retrasaba. Decían que era a causa de suicidios, ese túnel oscuro por el que pasaba a diario, para algunos era un portal a las respuestas de preguntas calladas, las que nunca fueron realizadas.
Allí estaba, de pie en el borde de la línea amarilla; veía sus propios pies, el subterráneo estaba vacío, la estación era amplia, escaleras que tenían alguna que otra persona o al menos del lado que ella tomaba. Del otro lado había algunas personas tan soñolientas como las que estaban en su “lado del mundo”.
Levantaba la mirada para ver esas sombras de personas. Eran como un reflejo ¿cual lado era el real? aunque nadie fuera igual a nadie, ella sentía que todos eran el espejismo de alguna persona de pie en el lugar.
Todos eran humanos, suponía. Todos eran iguales por dentro o eso se suponía. Si todos se quitaran la ropa y la piel, serian masas de músculos andantes grotescos y perturbadores, eso pensaba. somos iguales hasta en los huesos. las personas se empeñaban en un individualismo precontextualizado donde ser diferente era sinónimo de imitar un comportamiento, de tendencia social, normal.
¿que podía saber ella? volvió la mirada marrón a la línea amarilla a sus pies. El metro tardaba y ella quería un helado. quizá. Si algún día el sonido de los altavoces llegara a ser comprensible, el final de la humanidad estaría cerca. Eso pensó cuando anunciaban 30 minutos más de espera para la llegada del metro. Su respuesta física fue guardar sus manos en los bolsillos del pantalón.
Ese día usaba trenzas, tenía unos jeans de esos que compraba en el mercado periférico; al igual que su camiseta de color verde. Su bolso de jean, desgastado por el uso y una muestra arraigada de ser apegada a las cosas de su infancia por las etiquetas infantiles que tenía cosidas toscamente en uno de los bolsillos. habría pasado por una persona de clase media de no ser por sus zapatos, descuidados y sucios. Su mamá siempre le decía que los zapatos dicen mucho de la gente pero a ella le daba pereza limpiarlos... Se rascó el tobillo con el pie mientras bostezaba. ¿Que podía cambiar ser de otra clase? ese país que habitaba tenía deficiencias económicas y la clase A había desaparecido con la aparición de la clase E.
La pobreza económica es el reflejo de la pobreza cultural y emocional de un individuo. Eso dicen, dicen que las personas con riquezas económicas tienen más deficiencias emocionales, decían muchas cosas y todas eran verdad. dilemas que no eran importantes, dilemas como ese del “¿cual es el propósito de la vida?”.

Un niño lloraba a algunos pasos, lo vio de reojo. Era un niño de 7 años aparentemente, menos o más, los niños crecían tan rápido últimamente. Se quedo viéndole de reojo, como si el llanto le abstrajera más de lo que ya sus propias divagaciones. Comida, cariño, atención; esas eran las cosas que necesitaba un humano en esa etapa de la vida... un poco de educación, la suficiente como para comunicarse y no ser un animal más a lo mejor. Volvió la vista a la línea amarilla a sus pies, las agujetas desatadas de sus zapatos le recordaban que ella dejó de depender de cuidados paternales a una edad bastante cuestionable. Amaba a su madre, si, la amaba. Amaba a su padre, si, lo amaba pero no pensó en ellos al recordar su dependencia a los cuidados en su infancia, pensó en cuánto tiempo tardaría en necesitar cuidados de alguien mas de nuevo.

Las personas son los animales mas peligrosos.
Eso leyó en una revista cuando estaba en el consultorio del ambulatorio de la zona donde vivía. Era un artículo viejo pero lo leyó. Porque ella confiaba en lo que leía en papel, lo que leía en el computador no le llamaba la atención.
-Las letras no se juntan igual cuando son digitales.
Explico a una compañera de clases que solamente soltó una risa adolescente ante aquella abstracta percepción.

Los animales mas peligrosos; destruyen ecosistemas, comen todo lo que se deja comer y matan por placer... placer y carne, esas palabras que la gente religiosa asociaba para explicaciones que era demasiado elaboradas y difíciles de creer. Era tiempo de la raza mas peligrosa entonces. Tiempo de humanos gigantes, de seres pensantes que no razonaban sino que buscaban el puro placer. Era hedonista eso...
- ¿No te parece?
- Eres rara más bien.
Ella no se consideraba peligrosa.
- Mamá ¿soy el animal mas peligroso?
- No hija ¡como dices esas cosas!
A veces pensaba que no era una persona, podía ser una pera que estaba teniendo un sueño mientras colgaba del árbol y nadie la alcanzaba, se mecía suavemente con el vaivén de la brisa en algún país sin nombre... Jugaba a pensar eso mientras se mecía en el columpio de su vieja casa antes de lanzarse e imaginar que caía en picada como fruta madura dispuesta a dejarse comer.
Sonrió a medias dubitativa al escuchar el metal pesado de las vías sosteniendo el transporte bajo terreno. Era bastante extraño recordar esas cosas. Solo estaba esperando un metro que no se dignaba a aparecer y su mente le jugaba tretas, la puerta se abrió y esa linea amarilla que le acompañaba se quedó allí como la delimitación entre el mundo debajo de sus pensamientos cotidianos y la realidad rutinaria al subirse al vagón del tren.

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