Sobre todo y todos [Monólogos de un natalicio]

TITULO: SOBRE TODO Y TODOS [MONÓLOGOS DE UN NATALICIO]

PERSONAJES:
Juliette; personaje original de El Jardín de la Doncella
POR:
Génesis Finol
19 de Diciembre de 2012

“Este año he conocido que la envidia sabe a pasión, amarga y fría. El vértigo de las cadenas irracionales que se rompen con el caer de la ropa… 
El caer de las sensaciones de la piel en flor. Este año he respirado en la boca de otros personajes, siempre de pie y nunca sin ceder ante el dolor.” 


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       Cuando las personas se encuentran conmigo, se dan cuenta de cuan miserables han sido sus historias, simplonas e insulsas ante mis ideales.
Mis textos empiezan con introducciones pesadas, soy un personaje de rango. Jamás estaré por debajo y estar sobre todo y todos es mi meta de existencia misma. Soy la representación de todo lo que otros no pudieron ser ni serán jamás, que vamos, a todas estas; el lugar suele estar lleno de mediocres.

       Ego, poder, soy una revolución representada en una mujer. La entereza de mi identidad proviene de las ganas de surgir de alguien que sabe que quiere llegar a ser. Magnificada, bien plantada. A donde voy y a donde llegare solo lo sabemos mi vida y yo ¿para que necesito que alguien mas lo llegue a saber?

        Se supone que debemos hablar de nosotras, describirnos y decir sobre las cosas que este año 22 nos ha hecho ver. Pero, ¿Qué voy a ver yo que soy una personaje dentro de una mujer que se cohíbe? Solo quedan esas vanas fantasías de excitantes historias, falsedades que se narra a si misma sobre logros que alcanza en soledad. Porque, eso es… cuando nadie más lo ve, lo celebra con uno, ¿no existe? No, por supuesto que no, pero pasa a ser una falsedad que otros esperan que compruebes con tus hechos constantemente y eso soy, hecho, hacer primero y dar las explicaciones después.

        Poco o nada me importa que los demás me juzguen, las críticas me parecen inútiles si no se proyectan en un daño factible. ¿La gente? La gente es eso que se usa a conveniencia mientras se obtiene lo que se requiere. Mis historias suelen ser sobre eso, sobre este mundo de poder y ambiciones donde los mas grandes desayunamos ilusiones vacías de vanas esperanzas pobres. Sobre sexualidad, sobre lo que la gente no tiene y sobre las cosas que la gente suele negar. Sobre ese lado “malo” con descaro que suelen ocultar, mas que mi autora deja a libre albedrio a la hora de redactar con este seudónimo que me llego a dar.

        Cierto es que los “malos” viven mejor, la muestra de que un lado frívolo y déspota puede subsistir en la mente de una autora que tiene una humildad estúpida según mi opinión pero, que mas da, ella no es como yo, pero yo soy como ella… Soy peor de lo que ella podría ser , quizá. Este año he conocido que la envidia sabe a pasión, amarga y fría. El vértigo de las cadenas irracionales que se rompen con el caer de la ropa… El caer de las sensaciones de la piel en flor.

       Este año he respirado en la boca de otros personajes, siempre de pie y nunca sin ceder ante el dolor. El abandono, golpes de decepción después de emociones condensadas. Este año fue un día de oficina que se quedo apilado entre documentos realizados y tareas terminadas. La obsesión por el orden de cosas sin desorganizar.
        Soy fría, quizá por eso estoy condenada a los finales dramáticos y estúpidos que suelen tener mis historias. Abandonada, dejada, sola, muerta. Desafiar al poder de las propias intenciones siempre será digno de temores y de progreso propio. Es normal que las personas se reten a si mismas para aspirar a mejorar. La autora me ha usado con esa meta, vilmente, no ha pesado dos veces en humillarme ante una idea y hacerme maniquí de sus intenciones por doblegarme en unas cuantas letras. Pero es el instinto, saberse capaz de mejorar con respecto a esta “maldad” que represento es lo que mejor podría hacerse estando en la posición de ella.

        En mi caso, sigo viviendo; muriendo de formas adversas. Soy la espía, la dictadora, la estricta, la que ordena y designa. Todo iría como un desastre, un soberano desastre si no estuviera.

        Si dependiera del rol, sería una amargada imagen de mujer soltera. Jamás comprendida y detestada por las personas que deberían quererla. Este año la autora dejo el foro de rol donde se suponía que yo era la principal personaje en juego; una rusa con apellido de escritor desterrado, pero, de eso nada queda. 

       Aprendí que soy el fuerte de una cadena, si me quiebro ante las letras de algo no habrá más resistencia a lo que el mundo quiere que sea y no dejare que pase, porque las cosas serán como quiero y como deben ser desde que se plantean. Mi dureza aumento, la ternura que podría salir a flote estando con otros personajes se desvanece ante la inutilidad de su uso y no me molesta.

        Ahora, de regalo quiero el mundo, el sol… no, la luna no, se la dejo a los ridículos románticos que se arman cantaletas de amor entorno a ella. Yo quiero el astro cálido, que encienda mis días con calidez inclemente y haga arder mis historias con pasión impensable una, dos, mil veces. Quiero tenerlo todo y después de todo también, quiero querer mas… Porque yo no tengo miedo, eso se hizo para los demás, débiles de identidad. Quiero unos zapatos de tacón nuevos y marcar huella por donde llegue a pisar. Quiero una mordida en mi cuello de algún personaje desconocido sin compromiso de volver a leerle en algo mas que narrar.

        Que este año 22 sea como el de mujer inclemente, que nadie domara ni ahora ni jamás.
        Feliz cumpleaños.

*   *   *
Segundo de los cuatro.
He tardado pero créanme, esto no es fácil. Hacer monólogos introspectivos de tus propios personajes te hace ver partes de ti misma que dan dolor de cabeza y avergüenzan. Pero que hacer, escritor aquel que escribe y siente para hacerse sentir en otros a la vez. Pendiente el monologo de la resentida y de la locura hecha persona.
 Saludos. 
 G. Finol.

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