El suicidio ante una vida perfecta

TITULO: El SUICIDIO ANTE UNA VIDA PERFECTA


PERSONAJES:
Juliette como "señora de la habitacion 8" y Enfermera ; personaje original de El Jardín de la Doncella
POR: Génesis Finol
28‎ de Julio de ‎2012


Fui como todos y me perdí tratando de no perderme
        Su adolescencia había estado llena de prohibiciones pero no eran de esas censuras que los padres establecen si no normas autoimpuestas, las de alguien que quería portarse bien realmente. No pude evitar reírme, sé que es una falta de respeto con los muertos

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  La señora de la habitación 8 había muerto dos semanas antes de que esa carta llegara a mis manos. Yo solo era una enfermera del hospital geriátrico por turnos, nada más. Recuerdo que esa mujer tenía los ojos esmeralda y una soledad que inundaba toda la habitación que ocupaba.

        Nadie la visitaba, nunca vi un familiar a su nombre (o apellido), pero jamás le falto nada y entonces un día encontraron su respirador desconectado. Fue algo normal, nadie pasó por tristezas o gran dilema porque ya había un servicio funerario en la entrada en búsqueda del cadáver (en realidad por ellos nos dimos cuenta que ella había muerto). Pensamos en ese suicidio como un acto normal de la edad, desesperante y frustrante.

Pero, no creí que una carta post mortem de ella llegaría a mis manos; una carta donde me explicaba cosas que no necesitaba saber y que con esas manos trémulas escribió quien sabe en qué año sobre aquel papel perfectamente doblado y sellado.

        Tenía 3 paginas, recuerdo que en la primera ella había puesto un saludo de un párrafo… Nunca había recibido una carta tan formal. Pensé inmediatamente que era un reclamo o un mensaje equivocado, para algún familiar lejano, pero no; era para mí. Me saludaba con esas palabras que suelen decir las personas importantes y que te hacen sentir ignorante ante saludos tan respetuosos y yo solo era lo que era.

 “La historia de mi vida”
         Así decía el asunto de la carta y así repitió luego del saludo. Empezó hablando de una infancia en una familia humilde, me sentí intrigada de como una mujer como esa podía provenir de una familia con tal imagen; tan similar a la familia de una persona común.

 “Fui como todos y me perdí tratando de no perderme”

        Su adolescencia había estado llena de prohibiciones pero no eran de esas censuras que los padres establecen si no normas autoimpuestas, las de alguien que quería portarse bien realmente. No pude evitar reírme, sé que es una falta de respeto con los muertos pero qué clase de persona deja de tener pareja porque le da miedo que piensen mal de ella? ¡Con solo 15 años! Esa época se quedó atrás hace varias décadas y no creo que esa señora fuera de tan avanzada edad. Mientras mas leía, mas quería seguir leyendo… Más era triste, como la historia de alguien con tantas cosas que decir y tan poca sustancia. Entonces me di cuenta que esa mujer con dos doctorados, una carrera magistral y con suficiente dinero para mantenerse durante dos vidas; no tenía nada.

 “Entonces mi vida se resume a esto… a una carta a una enfermera para que alguien me recuerde después de esta partida.”

        Sentí lastima, de haber estado viva; yo misma la habría desconectado del respirador.
         No se había casado, no había sentido el amor, no había tenido una vida plena… Entonces me di cuenta que tanto podría servir esto. Una vida perfecta que se suicida o la vida irrelevante de alguien que disfruta su existencia.
         No se aun porque esa carta llego a mi esa tarde, pero si aprendí que no necesito mucho para tenerlo todo siempre. Desde ese día sonrió un poco más, me enamoro sin miedos sociales y levanto la mirada con orgullo porque estoy viviendo una vida que es mía y que cuando un día llegue el final, mi vida no habrá sido perfecta pero si habrá sido hermosa porque no tuve temor de ir por lo que quería y sentir a carne viva errores y felicidades que eran mías, compartidas, robadas pero mías.

         “Por eso, vive como si esa vida tuya fuera la única que tendrás porque el día de la muerte no valen arrepentimientos.”

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