El dolor de la simplicidad



TITULO: EL DOLOR DE LA SIMPLICIDAD 

PERSONAJES:
Doncella; personaje original de El Jardín de la Doncella
POR: Génesis Finol
28‎ de Julio de ‎2012

"No muchas personas están conformes con sus vidas, otros se arrepienten en desmedida de lo que les toca vivir. Deciden ser buenos para conseguir cosas mejores o ser malos para hacerles cosas malas a los demás y que se sientan tan miserables como ellos."

Pequeña era la casa y grandes los sueños de quienes las habitaban. Era una familia a-normal. Felices, muy felices en realidad… Cuando el perro ladraba alegre saliendo al patio, aquel hombre de pantalones impecables sonreía sosteniendo un maletín y un sombrero al llegar a casa.

Ella, si, ella. Ella que siempre aparece en esas historias de romance joven, que suelen mencionar en dramas y películas de damas hermosas. Ella tenia el cabello trenzado y sonriente se inclinaba a un lado al sentir el beso en la mejilla de un saludo común por parte de su pareja. Eso era el amor después de todo, ser perfectos.
Pero, un día cualquiera; la bandeja de panquesitos que sostenía cayo al suelo lentamente mientras sus tobillos cedían, se venia abajo con delicadeza y con muerte, con sus ojos abiertos en una mirada casi desvanecida.

No muchas personas están conformes con sus vidas, otros se arrepienten en desmedida de lo que les toca vivir. Deciden ser buenos para conseguir cosas mejores o ser malos para hacerles cosas malas a los demás y que se sientan tan miserables como ellos.
La felicidad aparente de esa casa, de esa familia e incluso; ese perro alegre, no eran más que la sombra esquizoide de una introspectiva mente que se aislaba en las mentiras. No había sonrisas reales, no había comida de aspecto brillante o perro de pelaje suave. Era todo ese gran escenario que ocultaba el maltrato mental que recibía constante.

Un año o mas había pasado desde que se enamoro, un año o mas había pasado desde que decidió quedarse callada con los golpes de él y hacia un año o mas que ella sonreía resignada al saber que al menos podía estar con el. La resignación, el peor amigo de los problemas emocionales.

La música swing que un radio pequeño emitía, el marco perfecto para un asesinato simplón. Entonces así murió la dulce mujer de triste sonrisa; el abuso de un día normal, ese caballero de traje que le había dado en la nuca no podría volverle a demostrarle que el amor duele.  

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