Siempre originales//Quejas

-No puedo creer esto… -dijo una mujer que cruzada de brazos veía hacia la chimenea-
-A mi me da igual… -susurro una chica sentada en el suelo leyendo un libro-
Una mujer de vestido color blanco estaba sentada en un sofá y en el rincón había alguien meciéndose traumado.
Aquella escena en la biblioteca de la torre de la doncella no era simple ocio, tampoco parte de una narración. Los primeros días de marzo los 4 personajes que habitaban ese mundo, ese jardín, esas letras de la autora de este blog, decidieron reunirse para discutir lo que venia sucediendo. Juliette, una mujer de armas tomar y zapatos de tacón estaba con la mirada fija en el fuego, ella representaba el liderazgo y la convicción, la decisión. Tenia el cabello medianamente largo, ondulado apenas, con un flequillo que cubría parte de su rostro, sus labios de un rojo tenue, falda negra y camisa blanca. La chica que leía en el suelo tenia unos 16 años, su cabello desordenado y mas corto, estaba recogido en una tosca cola de caballo, unas gafas de moldura gruesa y unos jeans estilo militar con una camiseta gris. En el rincón algo estaba entristecidamente descuidado, despeinado de cabello corto no se podía distinguir su genero si quiera, susurraba cosas incomprensibles.
La mujer de tacones dio la vuelta, llevándose la mano al mentón, seria.
Debemos hacer algo, ¡estoy harta que me sigan usando así! en ese lugar llamado Instituto sakurai no hacen mas que manchar mi nombre, me han infundado tus modales de mojigata y ¡el carácter de una anciana! Sin contar que me he visto envuelta en situaciones con un tal japonés en un ascensor. –apretó sus dientes, inconforme-
¿Crees que es divertido ser vista como una mujer como esa? La mujer sentada en el sillón señala una carpeta con una foto de una mujer de ojos índigo y gafas sonriente- Me comparan con una asesina… -llevo sus manos al rostro, cubriéndose avergonzada y entristecida-
Hacen demasiado escandalo, la autora solo esta haciendo rol… somos personajes, que ridículas se ven quejándose. –Paso la pagina del libro sin expresión alguna en su rostro, se acomodó las gafas-
Anette, Yo soy Juliette, no tengo apellido y a la gente parece no importarle eso. –toma una de las carpetas en la mesa y la deja caer sobre el libro de la adolescente de gafas- claro, como eres la preferida, una pelirroja te representa y hasta tienes el primer puesto en el ranking de las visitas con las… -miro a un lado- las historias de febrero.
La chica de gafas tomo la carpeta para revisarla abriendo los ojos de par en par. En el sillón la mujer de cabello largo y trenzado seguía con su rostro oculto en sus manos.
¡Basta! –se levanto la persona que estaba en el rincón, sonriendo de forma retorcida, tembloroso- ¡Esto no puede ser mejor! Me han puesto la imagen de un personaje de anime, me ponen como un vagabundo, ¡me describen como un hombre que habla consigo mismo!
Pero es que si lo haces…
Si lo haces… -pasa la hoja de la carpeta para seguir leyendo-
Shhh! Quiero decir que me encanta lo que hace esa mujer tras el teclado, ¿pero donde esta mi laptop? ¡Le dan mis habilidades computadorcisticas a esa niñata! –señala a Anette- cuando ella es una come libros nada mas… no es justo, no es justo que en mi historia de amor tuve que secuestrar a alguien cuando a ustedes les dieron romance hermoso y puro…
Claro… romance… -negó con el rostro-
Juliette… -susurro la mujer desde el sillón viendo como ella bajaba la mirada-
¿Qué? Juliette se merece esos finales, ella se lo busca… -se encogió de hombros sonriendo burlón-
Ya! Eres un cumulo de defectos como para venir a juzgarme, Doncella es la sensibilidad y Anette es el conocimiento. ¿Porque nos hace la autora esto? 
Ellos seguían discutiendo, quizá no imaginaban que muchas cosas no tienen razón de ser para quienes las viven pero si para quienes las ven, al menos en la narrativa, los autores nos encargamos de perfilar el camino de los personajes, darles formas y proponer caminos. Esto es complicado cuando esos personajes forman parte de ti, son la escancia de las facetas de la vida de alguien, maneras y modos.
No somos simples personajes de rol… -dijo la mujer del sillón, apretando el borde de la falda de su vestido-
Juliette se sentó junto a ella y le abrazo, seria, estaba enojada, la chica de gafas dejo la carpeta en el suelo y se dejo caer de espaldas, viendo el alto techo de esa biblioteca iluminada tenuemente. Nadie mirada al suelo, pensativo.
Los 4 personajes estaban confundidos, no sabían que hacer, como hacerlo. Solo les tocaba adaptarse, como siempre lo hacían, ellos conocían mejor que nadie a la mujer tras las letras y sabían que ella no hacía las cosas de manera impulsiva, pero seguían teniendo miedo.
No le ha ido muy bien en la universidad… -dijo la chica que miraba el techo-
Se ha sentido abandonada… -susurro la mujer de vestido-
Las cosas se le escapan de las manos… -agrego la mujer de tacones apretando mas a Doncella-
No se ha divertido haciendo lo que esta haciendo… -trago fuerte el despeinado de ojos tan castaños como los de las mujeres en ese lugar-
El silencio gobernó ese lugar por un instante, la risa leve del mismo castaño de cabello corto y despeinado mientras se llevaba la mano al rostro.
Somos insulsos… Nos preocupamos por quien esta causándonos dolor de cabeza. Tenemos miedo, ¡miedo de que ella esta creciendo.!
Las tres mujeres abrieron los ojos al tiempo, separando sus labios para dirigir la mirada al que hablaba. Sorprendidas.
El tenia razón, todas estaban estresadas, todas estaban confundidas pero no se daban cuenta de cuando habían mejorado, de como habían sido capaces de participar en cosas que jamás imaginarían sin dejar de ser ellos mismos. Habían vivido más a través de ella y habían gobernado su actitud por momentos enteros.
¿Porque esas caras? –Pregunte viéndoles antes de sentarme en uno de los sillones- cualquiera diría que les va muy mal… -tomo una de las carpetas revisándola mientras cruzaba la pierna-
¡Tu!
¡Usted!
¡Snhghjdg!
Los 4 personajes de ese lugar me atacaron, me saltaron encima, una de ellas llorando y las demás me sacudían por los hombros, creo que la sonrisa que se dibujo en mis labios en ese instante no tenía más explicación que la felicidad. Ellos eran mi manera de ser feliz, mi manera de deprimirme, de sonreír. Los reclamos, las suplicas y las preguntas, todos hablaban a la vez. Trate de zafarme de ellos, acomodando mi camisa de mangas cortas.
A ver, a ver… primero, hola. Segundo, si, ustedes están siendo usados como personajes de rol, sus personalidades están algo alteradas a las originales, pero no pasa nada… aquí siendo ustedes… aquí… -mire alrededor- siguen siendo parte de mi.
Pero me han besado...
A mi me haz puesto la personalidad de Doncella…
-doncella aun llorosa musito algo incomprensible, seguramente era sobre su identidad con la personalidad de Juliette-
 A mi me haz dejado como un loco ropa pantalones…
Y ustedes a mi no me han dejado escribir como se debe…
Todos guardaron silencio, avergonzados bajaron la mirada.
Vamos, que las historias de febrero no fueron tan malas, ustedes también deben enamorarse en algún momento… sobre sakurai, pues no se quejen tanto, aun no han leído los temas de un evento que organice. –Miro a un lado rascándose la mejilla con uno de los dedos-
Lo que pasó después de eso fue doloroso para mí, las escenas influyen maltrato físico hacia mí así que no las describiré. Solo queda decir que así pasaban las cosas en el jardín, eso pensaban los personajes y así estaban viviendo, así seguían siendo ellos. Las versiones originales de los personajes del Jardín de la Doncella. 

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