El hombre de la sombrilla roja

Nadie… en aquel lugar no había nadie, más que esa soledad que parece ocupar miles de kilómetros enteros de tierra. Pesada, solitaria la soledad misma.
La lluvia caía sobre los hombros vencidos de aquella mujer que caminaba entre arboles de madera oscura, sus pies se hundía entre hojas caídas, húmedas, frías.
Eres todo lo que necesito…
Sus pasos seguían llevándose, delirante, acabada. Cansada de seguir, se aferró a uno de los arboles sin aliento alguno, su cabello enmarañado, rizos revueltos ocultaba un rostro sucio.
Ven conmigo, solo… debes venir conmigo… -el susurro parecía repetirse, atormentándose a sí misma con aquella voz-
El agua caía por sus mejillas. Golpeadas, con algunos rasguños y polvo que parecía estar tatuado como marca en su piel, sucia.
¿Eres un ángel? -la voz de una mujer, recuerdos, palabras que ella misma había pronunciado le apuñalaban cual cuchillos de cartón en su espalda-
Soy todo lo que tú deseas ser…
Sin poder resistirlo más, cayó al suelo, su rostro se hundió en la tierra mojada, su vestido se ensucio más, desgarrada y maltrecha tela blanca que se pegaba a su piel.
Un hombre caminaba, se acercaba a ella sosteniendo una sombrilla, su traje negro, corbata, camisa, chaqueta. Unos ojos grises y el cabello blanco. Sonrió, viendo a la mujer en el suelo, la sombrilla roja se veía desde lejos, saco su mano del bolsillo donde la tenía. Se agacho para cubrir de la lluvia con la sombrilla, de cerca a la mujer.
Nunca fuiste, tu misma así lo decidiste… -susurro mientras levantaba la cabeza de ella sosteniéndola por el cabello-
El llanto embargo el rostro de la agotada mujer que cerro sus ojos, él se acercó a ella, apretando mas su cabello, lastimándola y besándola lentamente, ella no tenía fuerzas para resistirse.
Maldigo el día en que a mi viniste…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar.